Esta comoda tiene historia:
Una amiga la tenía a la interperie y me la regaló.
Llegando a casa, no sabía por dónde empezar, tenía tanta suciedad que parecía que su color natural era oscuro.
Le quité los tiradores y la lavé con jabón y lejía, quedó totalmente blanca.
Una vez completamente seca, pasé al siguiente peso: lijarla.
Ese paso fué trabajoso y duró 3 tardes.
No quería barnizarla, para que no quedara con brillo y opté por darle varias manos de cera. Al princípio y aunque muy bien lijada, no tenía nada de brillo pero con el pasar de los años y siempre dándole una mano de cera, terminó por quedar lisa.
A los tiradores, una limpieza a fondo con un producto para metales, fué suficiente para conseguir que volvieran a su color original.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada